Siempre hablaron de el sonido mudo que recorre cada espacio reducido
de la sangre que no perdona en el espacio que ya no existe, cuantas veces
se compite por un espacio en el patio crepuscular del placer y la desdicha
siempre al borde siempre al borde, cuerpo de cabeza, ya es la recta final
de un abismo aparente pero engañoso, de tal forma que se convierte en paraíso
un paraiso majestuso y brillante aspero en el contrario del final y espeso
durante todo lo que resta, dulce y espeso. Déjame ayudarte a recorrer esta
senda, que nadie, menos tu está listo para empezar pero que tu sobre nadie merece
te quiero acompañar con el corazón derritiéndose, mi cuerpo se cae pedazo a pedazo
mi cara y ganas se disuelven para volver a empezar, reformado y considerado
reformulando y soñando con tenerte en mis brazos leoncito.

1 comentario:
=,,)
si bien siempre se me entremezclan tus palabras tanto que pierdo el sentido como si fueran un menjunje en la licuadora... los finales al igual que los principios gritan su claridad y todo se ilumina... como tu leoncito...
un abrazo milo
la cami
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