
Zumbaba en mi cabeza algo así como un sentimietno catatónico, esperaba a que se calmase mi corazón, para luego atacar sin piedad las hebras de mis sentidos y emociones.
Me preguntaba que haría? no, te equivocas, no yo, sino ese ser que en mis memorias y sueños que vagaba libremente sin pedir permiso y por supuesto su condición de condicional, le permitía hacer su voluntad.. Es como una de esas mujeres, la que necesitan la ayuda de un indefinido para sujetar sus dedos en la barra de contención, es como una de esas mujeres que recapacitan con un bocinazo.
Y el, el.. haciendo uso de su retórica perfecta, se inmiscuía en su blusa e intentaba conquistarla, y mayor fue su sorpresa al ver que ella se dejaba conquistar paso a paso, rose a rose y lagrima tras lágrima, a pesar de todo lo que había vivido con el viento de afuera, seguía sus instintos y como un río dejaba correr sus lágrimas por dentro, como limpiando de una vez todo el sufrimiento.. creyendo que podía pro fin salir de esa cárcel de la cual el viento trato de liberar, mas pasó, por entre los barrotes oxidados.. a una habitación llena de vómito y aire podrido.
Mi camino sigue y el de ese árbol tan lleno de vida también, si mi viento pego muy fuerte en sus raíces, volverá crecer con la briza que me caracteriza, pero no dejare que mi aire se pierda en su boca de ramas oscas e indiferentes.. buscare otro arbol a quien atormentar aunque no sea pronto.
Pero pase lo que pase, mi bello árbol, no está demás decir.. que los corazones de león no bombean bien junto al de un humano.. y los nuestros son corazones de león.